TÉCNICAS DE CONDUCCIÓN
Preparación:
Puesto de conducción y consejos de marcha:
Conducción en arena:
No afrontar la arena sin un equipamiento básico consistente en planchas, pala, eslinga, manómetro y compresor o bomba de aire.
Como máxima es aconsejable conducción por arena blanda, bajar la presión de los neumáticos entre la mitad y un tercio de su presión normal, de este modo aumenta la superficie en contacto con el suelo. Esta medida no es recomendable para neumáticos sin cámara.
La conducción debe ser sin acelerones bruscos ni frenazos, manteniendo una velocidad constante y con el motor alto de revoluciones, sin dejarle que baje, pues facilitaría el atasco. Una segunda o tercera reductora al mayor velocidad y con el motor revolucionado es la forma aconsejable. Por inercia cuanto más rápido vaya el vehículo menor será su presión sobre el suelo y el riesgo de quedarse atascado.
No se debe cambiar de marcha dentro de la arena.
Conducción en barro:
Lo más común es encontrarlo en caminos con roderas que han ido dejando otro? vehículos. Sí no son muy profundas conviene circular por ellas, ya que tendremos mejor control sobre la dirección, mejor tracción, y no contribuiremos a deteriorar el entorno. Pero si son profu
ndas, deberemos prestar mucha atención a la altura de nuestros diferenciales para no quedar encallados.
Las técnicas para la conducción sobre barro dependen de cada situación específica, aunque como norma general hay que tener en cuenta las siguientes indicaciones:
También podemos utilizar las cadenas para la nieve.
Si quedamos atrapados en barro, lo primero es eliminar todo el peso posible: pasajeros
, equipaje pesado, etc., e intentar salir lentamente. Si no da resultado y no disponemos de winch o de otro vehículo que pueda tirar de nosotros, tendremos que retirar el barro acumulado en los bajos del vehículo, así como el que se encuentre delante de las ruedas para que no las obstaculice al avanzar, y elevar el vehículo con el gato hi-lift, situando unas planchas bajo las ruedas, con lo que conseguiremos un resultado casi garantizado.
Si al tomar una curva en un firme deslizante como el barro, notamos que el vehículo tiende a culear, accionar el freno haría que perdiéramos irremediablemente el control del vehículo. En estos casos lo mejor es acelerar suavemente para poder recuperar el control.
Después de pasar por zonas de barro es necesario lavar los bajos con una manguera a presión. Al afrontar un barrizal, o cualquier zona de riesgo de atasco, es conveniente esperar a que los demás lo hayan superado, en previsión de tener que rescatados.
Conducción sobre hielo y nieve:
Uno de los mayores placeres de tener un todo-terreno es la posibilidad de circular sobre el blanco e inmaculado manto que resulta tras una copiosa nevada.
Para sacarle el mayor partido a esta experiencia, conviene tener en cuenta lo siguiente:
Pendientes:
Los
vehículos todoterreno son capaces de superar pendientes tan elevadas como lo permita la adherencia de sus neumáticos, ya que las reductoras multiplican la potencia del motor ofreciendo al vehículo una enorme fuerza a baja velocidad.
Sin embargo, las fuertes pendientes requieren una experiencia que ha de adquirirse poco a poco, así como el conocimiento de las capacidades de nuestro propio vehículo, sus cotas de inclinación lateral y máxima pendiente afrontable.
Trial:
En la conducción todoterreno encontraremos a menudo infinidad de situaciones en las que el camino se habrá roto por la acción del agua o aten existirán obstáculos grandes como rocas, zanjas e irregularidades en el firme. El 4x4 está diseñado para poder afrontarlos, pero habrá que tener en cuenta algunos aspectos importantes:
Paso por terreno abrupto: Siempre utilizar las reductoras para evitar castigar el embrague. Además obtendremos una mayor potencia para salvar los obstáculos. Asegurar
se del tamaño del obstáculo, de la altura de la parte más baja del vehículo (los, diferenciales) y de comprobar por dónde han de pisar las ruedas, teniendo en cuenta que en las curvas el tren delantero no pisa en el mismo sitio que el trasero. Las zanjas deben cruzarse en dirección oblicua. De esta forma conseguimos tener tres ruedas en contacto con el suelo para no perder la tracción. En ocasiones, al ser ancha la zanja, dejamos dos ruedas en el aire y el cuche pierde tracción hacia adelante. Con darle un pequeño impulso conseguiremos cruzar sin más problema. Si circulamos por un canal o surco en sentido longitudinal es muy importante asegurarse de las medidas de nuestros ejes con el fin de que en ningún momento caiga alguna de las ruedas en la zanja.
Vadeos:
Para realizar vadeos es necesario, primero, asegurarse de la profundidad del agua, de la fuerza de la corriente y de la composición de! fondo, ya que si es de lodo, barro, o está lleno de agujeros y piedras, puede atascar el vehículo en pleno vadeo con los problemas que esto supone.
Si existen dudas lo mejor es no realizarlo. La altura máxima vadeable de cada coche es diferente y viene indicada en las especificaciones del fabricante. Hay que evitar a toda costa la entrada de agua por la por admisión del vehículo Si esto sucediera, el motor se pararía. NUNCA intentar arrancarlo en este caso, ya que el agua que ha entrado en los cilindros rompería e! motor. Si se dispone de herramienta y conocimientos necesarios, tendríamos que sacar las bujías -en un gasolina-, o los inyectores', -en un diesel-, y una vez que los cilindros tengan escape accionar la llave de arranque. El agua saldrá expulsada por los orificios de las bujías o inyectores. Cuando este drenada todo el agua, volveremos a colocarlos y arrancaremos el vehículo, que necesariamente tendrá que ser llevado de inmediato al taller para proceder al cambio de aceite. Existen en el mercado unas tomas de aire elevadas, que impiden que en vadeos profundos entre el agua. Después de una travesía en la que hayamos realizado vadeos Importantes, será necesario comprobar que no haya entrado agua en ninguno de los aceites, motor, cambio, transmisiones y transfer. Cuando afrontemos un vadeo, lo haremos al principio despacio, e iremos acelerando poco a poco sin sobrepasar la ola que generamos. Si deceleramos, podría entrar agua por el tubo de escape. No conviene pararse en un vadeo, ya que el agua acaba entrando en el interior del vehículo. Además la corriente escarba debajo de las ruedas y podría atascarlo. Al salir es aconsejable secar los frenos, accionándolos varias veces hasta que comprobemos su correcto funcionamiento.